División o corrientes

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Hay corrientes ideológicas dentro del MAS y del bloque popular? La respuesta es sí, ocultarlo es negar una realidad que marcará con mayor frecuencia la temperatura política de lo nacional popular.

La concepción ideológica de las organizaciones campesinas, indígena, originaria, campesinas, cocaleras, populares expresada políticamente en el MAS fue una construcción que no partió de códigos partidarios sino de identidades y autoidentificación territorial y organizacional desde su memoria larga, corta y desde su presente.

El anticolonialismo es la memoria larga e histórica; la rebelión, resistencia y ofensiva contraestatal sintetiza la tesis fundamental de la Asamblea Constituyente, es la visión anticolonial como nueva arquitectura de poder para discutir la nueva Constitución, supera la lógica clásica liberal de los momentos constituyentes de reformas sin afectar al núcleo de poder.

La memoria corta es la resistencia y enfrentamiento contra el Estado liberal republicano y a los gobiernos criollos de derecha subordinados al imperialismo.

El presente es el tiempo donde materializaron sus tesis principales: resistencia y derrota del neoliberalismo, refundación de Bolivia, gobernarnos por nosotros mismos, nacionalización.

La articulación política y dialéctica entre memoria y presente fue la construcción contra el hegemónico republicanismo colonial y el neoliberalismo, como sentido común nacional popular de la época.

Como bien lo sintetizó Evo en el primer discurso inaugural del 22 de enero del 2006, era el tiempo de la revolución democrática y cultural, el horizonte era el Vivir Bien, su forma de materializarla es través de la construcción de un nuevo Estado descolonizado, que es un encuentro de lo liberal republicano con lo plurinacional comunitario, es el Estado Plurinacional.

El tiempo y liderazgo hegemónico tuvo en lo indígena, popular, de izquierda, “la dirección intelectual política y moral” (Gramsci). Es la capacidad de constituirse en clase dirigente, de articular los intereses de otros sectores constituyéndose en el eje vector de la voluntad colectiva y construir las condiciones ideológicas para que sea posible la materialización de la voluntad colectiva.

Después de aprobar la nueva CPE la tarea fue dirigir la construcción del Estado, el nuevo tiempo político al bloque popular lo convirtió en clase dirigente. Concretar cultural, institucional, territorial y políticamente el horizonte implica tener liderazgo en el poder político. Este es el momento en el que empiezan a constituirse subterráneamente las corrientes. Se manifiestan después del resultado del referéndum del 21F, del alejamiento de Choquehuanca del gabinete, la repostulación de Evo-Álvaro, el golpe de Estado, la resistencia al golpe, la nueva candidatura electoral, el triunfo democrático electoral, el retorno de Evo al país y a la presidencia del MAS.

Las corrientes públicamente se manifiestan como bloques, son más políticas que ideológicas, porque no está en disputa el horizonte; en este momento es más visibilización pública, que también es dialéctica, porque obliga a cualificar la deliberación interna. Es en este escenario político, territorial, cultural y estatal donde circula la política como ordenador de la política nacional.

La intensidad y presencia territorial de las corrientes cada vez será mayor, los liderazgos y el horizonte, si convergen en objetivos estratégicos, consolidarán a nuestro Instrumento Político y al bloque popular como el sujeto de este tiempo. El mayor desafío está en comprender la dinámica de nuestro movimiento, no diluirnos en el romanticismo, tampoco perdernos pragmatismo, sino seguir avanzando, aunque no siempre liderando pero empujando y caminando por el mismo horizonte histórico anticolonial y antiimperialista.

Pero, en el momento que se antepone el interés individual y/o grupal sobre el horizonte, ahí la corriente se convierte en un factor de quiebre y ruptura, ese el momento donde el horizonte se diluye, la aspiración de vuelve en sí misma en el fin. Es una posibilidad aún incierta.

La política está en función del sujeto militante plebeyo sindical y territorialmente organizado, por ello el valor del proceso político que vivimos depende de la deliberación orgánica, en tiempos fácticos que se definió el rumbo del proceso se impuso su madurez milenaria, ello explica que los pueblos no viven el momento sino los tiempos.

Simultáneamente el desafío histórico es que el MAS vuelva a sus orígenes de Instrumento Político para dejar de ser el instrumento electoral, pero, con el rol dirigente en el Estado Plurinacional, este hecho político elevará la tensión, que no implica fragmentación, sino articulación del complejo y abigarrado tejido social, político, cultural, territorial y estatal de nuestro tiempo, el tiempo de lo nacional popular en el Estado Plurinacional.

César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda.

Vía: La Razón

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