Iglesia de Senkata se convirtió en hospital para heridos, refugio para perseguidos y morgue para los fallecidos

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“𝑻𝒆𝒏𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒄𝒊𝒄𝒂𝒕𝒓𝒊𝒄𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐 𝒔𝒂𝒏𝒂𝒏, 𝒗𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒍𝒂𝒔 𝒄𝒂𝒍𝒍𝒆𝒔 𝒉𝒖𝒆𝒍𝒍𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝒃𝒂𝒍𝒂𝒔”.

En entrevista con Red Patria Nueva el padre de la parroquia San Francisco de Asís, Guechi Revellín Pucho relató lo sucedido en Senkata, El Alto durante los ataques por parte de las fuerzas armadas a la población alteña en el régimen de Añez.

“Yo vi cómo llegó la caravana de movilidades, una operación conjunta entre militares y policías, un tractor y dos volquetas, camionetas fuertemente armadas y tanques, yo me preguntaba cómo es posible que vengan aquí tan fuertemente armados, uno se pregunta cómo esto puede pasar”, relató.

Durante la entrevista, el párroco además mencionó cómo después de que salieron camiones cargados de gasolina, gas licuado y diésel de la planta de Senkata, empezaron los ataques y la gasificación a quienes protestaban. “Yo estaba parado en las rieles con un compañero, ahí vi como un hermano fue impactado con un cartucho de gas en la cabeza, yo caí al piso, el también y luego todo fue confusión y caos en medio de los gases. Ahí empezaron los correteos la bulla, realmente fue un día de terror».

Haciendo referencia ese mismo día como a las cuatro de la tarde relató: “Yo salí, ya no pude resistir más, ya no pude estar de rodillas ante el santísimo encerrado en el sagrario, no puedo, mientras mi pueblo gritaba, mi pueblo pedía auxilio y salí agarrado con mi bandera blanca pidiendo la paz. Cuando llegué cerca de la avenida ahí es donde estaban trayendo –recuerdo muy bien– en una cama a alguien que estaba herido, pero, de repente lo soltaron ¡al piso, al piso! y ¿cómo que estábamos en guerra no? Y nos tendimos al piso, lo botaron al herido. (…) Después pasó el helicóptero, llegamos a la plaza en ese momento dos fallecidos y muchos, muchos heridos, había mucha gente herida en los pies en las manos y en el rostro, de todo había, pero estaban ensangrentados».

Asimismo, recordó que los disparos llegaban de los helicópteros y que existen muchos testimonios del sector cercano a la avenida donde las casas, ventanas y calaminas estaban perforadas lo cual comprobaría que los disparos llegaron desde arriba.“Había mucha gente que en la plaza, nos hemos reunido y no sabíamos dónde acudir, teníamos todas las puertas cerradas incluso de la posta ahí. Alguien me pidió y no dudé ni dos, ni tres veces para abrir las puertas de la iglesia y ahí hicimos el velorio de manera que la iglesia Parroquia San Francisco de Asís se convirtió en hospital para los heridos, refugio para perseguidos y morgue para los fallecidos”, relató el párroco.

Finalmente lamentó que esto haya sucedido contra una ciudadanía indefensa y humilde y resaltó la importancia de la investigación a profundidad sobre estos hechos.

cu/rpn

Red Patria Nueva 2022
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