Intolerancia y racismo extremo son el factor común en los testimonios de las víctimas de los hechos violentos del 2019

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Ejecuciones sumarias, discriminación por ser de El Alto y persecución por vestir de pollera, fueron las vivencias de varias personas, quienes contaron su experiencia en los hechos violentos del 2019, que fueron revelados este martes en el informe del GIEI Bolivia.

Y es que, con las ejecuciones sumarias, sobre todo en la masacre de Senkata, los uniformados dispararon a discreción en contra de las personas por más que estos corrían por su vida.

«Nunca, en estos años de democracia, hemos vivido tal desprecio por la vida. Dijeron que pretendían hacer volar la planta de Senkata y este justificativo fue transmitido por los medios de comunicación, que ayudaron a estigmatizar al pueblo alteño», dijo el presidente Luis Arce, tras recibir el informe del GIEI.

Asimismo, el mandatario hizo alusión a testimonios de personas que fueron amedrentadas en su intento de llegar a casa atravesando zonas que estaban cercadas con barricadas y vecinos, entre los cuales había policías amotinados infiltrados.

«Me detuvieron y me preguntaron que de dónde era, que mostrara mi carné, solo por ser de Senkata me llamaron ‘masista’, ‘asesino’, después me golpearon, me amarraron de manos y pies. Los vecinos me pateaban e insultaban. Después tuve que esperar varias horas ahí para que llamaran a la policía, mientras esperaba me amarraron a una especie de poste y llevaban fuego y decían que me querían quemar, la gente me arrojaba basura, me golpeaban con palos y me insultaban», fue el relato de uno de los vecinos de El Alto.

El GIEI Bolivia también señaló que «se apeló a la identidad cultural y a la militancia política como criterio que señalaba la pertenencia o no a la sociedad boliviana; según esta posición, la vida de una india o un indio asociado al Movimiento Al Socialismo, valía menos, señalándolos de salvajes como en la colonia».

ecl/rpn

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