LAJA, CUNA DE NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ

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Laja debe su fama al hecho de haber sido la cuna de Nuestra Señora de La Paz.

El capitán español Alonzo de Mendoza en su vagar por el altiplano en búsqueda de un lugar apto como asentamiento para la nueva ciudad que serviría como punto intermedio en la ruta desde el Cusco y Arequipa hasta La Plata, hoy ciudad de Sucre, se detuvo en el caserío aymara denominada Llaxa o Lappara.

Al capitán Alonzo de Mendoza le gustó el lugar, por lo que decidió apresurarse y el 20 de octubre de 1548 fundó la ciudad de La Paz.

Tres días más tarde el capitán español y sus acompañantes llegaron al valle de Chuquiago, «donde la quebrada era más abrigada y había un arroyo de aguas claras» y volvió a sentar las bases de Nuestra Señora de La Paz.

Laja se encuentra a 36 kilómetros de la ciudad de La Paz, a una altura de 3.960 metros sobre el nivel del mar y a medio camino de Tiwanaku, ciudad ceremonial de los antiguos incas, complejo arqueológico y centro religioso y cultural.

En la plaza principal se encuentra su famosa iglesia, en cuyo interior se halla adornada de retablos y cuadros coloniales, incluyendo un frontal de plata al estilo neoclásico.

Su construcción fue iniciada a principios del siglo XVIII. La cúpula conserva exteriormente parte de su cubierta de azulejos de color verde, con piezas originarias de la región de Jesús de Machaca.

Los arquitectos Mesa Gisbert señalan en sus textos que el templo es un ejemplo interesante de la superposición de estilos. La planta responde a la tradición barroca y se levantó poco antes de 1689. En sus dos columnas del portal muestra monos y águilas que anuncian la aparición del estilo mestizo.

Además de su templo, el pequeño municipio tiene entre sus atractivos tradiciones como el horneado del pan a la piedra.

Las mujeres del lugar preparan la masa con harina de trigo, manteca y muy poca levadura mezclada con azúcar y sal. Los bolos de masa los aplastan sin dejarlos madurar y los meten al horno de piso de piedra que lo calientan con leña.

El resultado es el inimitable pan que se vende en la tranca camino a Tiwanaku. Cuatro panes cuestan tres bolivianos.

El 8 de diciembre los “lajeños” celebran la festividad de la Virgen de Chijipampa, cuyo templo se ubica al pie de una pequeño cerro. Ese día se organiza una gran entrada folclórica en la que participan gran parte de sus 18.300 pobladores. //Agencia Boliviana de Información

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