“LISTAS DE TRAIDORES” DERIVARON EN 2007 Y 2019 EN QUEMA DE VIVIENDAS Y PERSECUCIÓN

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Los libelos, hojas de circulación clandestina durante la colonia y principios de la República, han retornado en formato digital a la moderna y pujante Santa Cruz de la Sierra.

Los que circularon entre fines del siglo XVIII y principios de la República, tenían la misma orientación a los que se difunden por estos días en la capital oriental: provocar la deshonra de las personas y colocarlos bajo extremo peligro.

El Partido Nazi desarrolló también una sofisticada máquina de propaganda que difundía hábilmente mentiras sobre sus oponentes políticos, los judíos, y la necesidad de justificar la guerra.

En las dictaduras latinoamericanas, como la argentina, funcionó una maquinaria comunicacional que difundía listas negras de intelectuales y figuras de la cultura considerados peligrosos por el régimen, como Julio Cortázar, Héctor Alterio y Mercedes Sosa.

En el país, el vocero presidencial, Jorge Richter, denunció la circulación de una lista de “enemigos y traidores a Santa Cruz”.

Se trata de 33 personas —de diferentes ámbitos políticos, funcionarios públicos y profesionales— cuya integridad física, de muchos de ellos, está ahora está en riesgo.

“Ni perdón ni olvido a estos traidores y vendidos”, señala el texto que acompaña a la nómina de “intolerancia”, como la describió el vocero, que circula en las redes sociales.

“Son listas que quieren instalar el miedo”, señaló el funcionario de la presidencia a La Razón Radio.

En octubre y noviembre de 2019, en el desarrollo del golpe de Estado, una “lista de traidores” circuló también en el país y derivó en el pillaje e incendio de hogares de al menos una docena de autoridades estatales, de algunos activistas y de una periodista en La Paz, El Alto, Cochabamba y Potosí.

Ese año, una alta autoridad relató que los “golpistas” tomaron como rehén a un familiar, lo llamaron por teléfono y lo obligaron a renunciar: “Escuchaba por el celular los gritos de dolor de mi familiar, que era molido a golpes. Me van a matar me decía. Me enviaron fotografías de mi familiar encañonado con un arma en la cabeza”.

Esos casos fueron reportados formalmente a la Comisión Interamericanas de Derechos Humanos.

En 2007 en la Capital de la República, durante las deliberaciones de la Asamblea Constituyente, que redactaba un nuevo contrato social, una lista de “traidores a Sucre y enemigos de Chuquisaca” convulsionada a la ciudad.

Por sus calles coloniales se había desatado una caza de brujas y circulaban por las instituciones públicas, los mercados, la Plaza 25 de Mayo, las facultades universitarias y las terminales terrestre y aérea “listas de traidores”.

Algunas radios fueron obligadas a emitir música e interrumpir espacios de noticias porque “alguien del Comité Interinstitucional de Sucre se sentía incómodo con lo que se informaba”.

Muchos nombres de las listas sintieron terror extremo al ver sus viviendas saqueadas e incendiadas.

La amenaza era real, no un simple papel con tinta de fotocopia.

En 1815, tras la aparición de uno de esos anónimos –vinculado a ley de la plata en la acuñación– estalló en Potosí el descontento ciudadano contra la autoridad, con muchos muertos y heridos de por medio. //Agencia Boliviana de Información

Red Patria Nueva 2022
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