PRESIDENTE ARCE: EN 2019, MURILLO ERA DUEÑO DE BOLIVIA Y EL GOLPE DE ESTADO FUE PLANIFICADO

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El presidente Luis Arce Catacora, en entrevista con La Pizarra, relató la persecución que sufrió él y su familia por parte de Arturo Murillo de quien dijo era el «dueño de Bolivia» en el golpe de Estado de 2019, que fue parte de una planificación sistemática de la derecha.

Arce contó las peripecias que tuvo que pasar para llegar hasta su fuente laboral y a las reuniones del gabinete convocadas por el entonces presidente Evo Morales, además del rol del gobierno de México para resguardar la vida e integridad del exmandatario y sus ministros.

Fuiste el ministro aplaudido de Evo Morales y luego vino el golpe de Estado ¿Cómo lo visite?

Sentí el acoso y la estrategia de la derecha desde hace varias semanas antes del golpe. Hicieron una estrategia con bloqueos, iban a las casas a acosarnos, gritarnos, colar en nuestras paredes consignas, publicar en redes sociales nuestras casas y convocar a acosarnos desde las calles.

Eso genera, en la familia, un temor de lo que podía pasar con la integridad física de los integrantes. Lo primero que hicimos fue poner a salvo a la familia.

Fue un ascenso permanente de acosos para generar un clima negativo contra el Gobierno nacional, durante varias semanas, hasta que la última semana, antes que renuncie el presidente Evo Morales, no nos dejaban salir, bloqueaban las calles para que uno no vaya al trabajo, pero tomamos nuestros recaudos.

Yo vivía en un edificio de departamentos y hasta allí llegaron con mensajes bastante agresivos. Recuerdo el último viernes donde Juan Ramón Quintana me dijo que vaya a una entrevista de televisión para hablar de los daños de los 21 días del paro cívico. Fue un programa en la noche, mi última aparición como ministro y luego las cosas se complicaron mucho más.

El sábado las cosas estaban mucho más complicadas, recibimos una llamada para realizar un gabinete en El Alto, en la base aérea, por la noche. Nos contactamos con ministros para ir camuflados, subí con el ministro de Educación y luego de bordear varias barricadas, llegamos a la reunión.

Uno recuerda con intensidad esos problemas porque sabíamos que la derecha tenía un plan contra el gobierno y eso se consolidó la noche de un sábado cuando la OEA mandó su informe, que fue el detonante para que estalle, en el país, el golpe de Estado.

En ese contexto ¿Qué recuerdas del papel del gobierno mexicano?

La embajada mexicana y su gobierno se mostraron a favor del gobierno nacional. Lo primero fue la renuncia del presidente Evo, el domingo, el lunes me comuniqué con Edgar Pary quien me recibió la llamada, muy apurado, luego me enteré que él estaba gestionando la salida de Evo Morales para poder sacarlo con vida del Chapare.

Siempre hemos elogiado el papel del gobierno mexicano en ese momento. Yo fui a la embajada mexicana donde hemos recibido la mayor de las seguridades y el recibimiento de la embajadora que hoy vuelve a ser la embajadora aquí en Bolivia.

En el aeropuerto me hicieron la vida imposible, me quisieron hacer pasar por un escáner de la FELCN porque seguramente tenían algo planeado y la embajadora me defendió como si fuera su hijo. Había varios representantes diplomáticos, de Uruguay de Argentina, quienes velaron para que yo pueda salir porque tenía un salvoconducto que no querían hacerlo cumplir

Querían hacer ver, seguramente, 400 kilos de cocaína en mis bolsillos y hacerme quedar por otro tipo de delitos que ellos estaban preparado. Debía abordar una línea comercial y lo iba a perder, fueron fracciones de minutos.

Policías realizaban llamadas al dueño del país, que era Murillo, porque escuchábamos conversaciones de Murillo con los policías que estaban reteniéndome. Por lo tanto, fueron momentos muy duros y recordamos a nuestra embajadora de México y al gobierno mexicano que nos recibió muy bien allá y que nos dio todas las condiciones para que sobrevivamos allá.

ecl/rpn

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