La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) anunció la suspensión temporal del servicio de gas natural por redes en las localidades de Achacachi y Warisata, debido a que un camión cisterna criogénico con 18 toneladas de Gas Natural Licuado (GNL) quedó varado en el bloqueo instalado en Konani. La medida busca preservar la seguridad de las operaciones mientras persista la obstrucción en la carretera Oruro – La Paz.
Según el reporte oficial de la Gerencia de Redes de Gas y Ductos, la cisterna debía abastecer a la Estación Satelital de Regasificación (ESR) de Achacachi, pero no logró llegar a destino. “YPFB se ve obligada a suspender temporalmente el servicio en estas poblaciones, encontrándose presta para reponerlo en cuanto la cisterna pueda arribar”, señala el comunicado.
La empresa aclaró que, por medidas de seguridad, no despachará cisternas hacia zonas donde existan bloqueos, ya que estos vehículos no pueden permanecer ni circular en lugares con riesgo. El restablecimiento del suministro podría demorar al menos 48 horas después de que se levanten las medidas de presión.
El camión cisterna partió el 3 de mayo desde la Planta de GNL de Río Grande, en Santa Cruz, y tras superar el punto de bloqueo en Panduro, quedó detenido en Konani. Este retraso impide la llegada del combustible a la ESR de Achacachi, que es la encargada de vaporizar el GNL y transformarlo nuevamente en gas para su distribución.
La ESR de Achacachi cuenta con sistemas de almacenamiento, bombas de alta y baja presión, vaporizadores ambientales y unidades de regulación y medición, que permiten garantizar el suministro continuo de gas natural a la población. Sin el reabastecimiento, el servicio se interrumpe afectando a hogares y comercios locales.
La Planta de GNL de Río Grande procesa gas natural para convertirlo en líquido y transportarlo en cisternas criogénicas hasta diferentes estaciones satelitales del país. Una vez allí, el producto retorna a su estado gaseoso y se distribuye por redes, asegurando energía limpia y segura para miles de familias. La paralización por los bloqueos evidencia la vulnerabilidad logística del sistema y el impacto directo en la vida cotidiana de los usuarios.
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