La segunda jornada de paro indefinido en Oruro mantiene bloqueadas las principales rutas hacia La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, generando un fuerte impacto en el transporte interdepartamental. Los puntos de bloqueo en Caihuasi, Caracollo y Vila Vila han impedido el tránsito normal de buses y vehículos particulares, dejando a cientos de pasajeros varados en las terminales. La Terminal de Cochabamba suspendió salidas hacia el occidente, mientras que los viajes hacia Santa Cruz fueron desviados por la carretera antigua debido al bloqueo en Portachuelo.
En La Paz, la Terminal de Buses y la Terminal Metropolitana de El Alto cancelaron las salidas hacia Oruro y Cochabamba, profundizando la crisis de conectividad. Los pasajeros expresaron su preocupación por la falta de información y la incertidumbre sobre cuándo se normalizará el servicio. Algunas empresas de transporte se vieron obligadas a devolver los pasajes vendidos, generando pérdidas económicas y malestar entre los usuarios.
El conflicto se agudizó tras la ruptura del diálogo entre el Gobierno y la Federación Departamental de Choferes de Oruro. El sector exige soluciones definitivas a los problemas generados por la gasolina desestabilizada, además de la entrega del 100% de gasolina especial en la región. Los transportistas rechazan la distribución de gasolina Especial Plus y demandan resarcimiento económico por los daños ocasionados, así como la reparación de baches en tramos carreteros.



El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, junto a otras autoridades, llegó a Oruro para intentar destrabar el conflicto, pero no logró convencer a los movilizados pese a los compromisos presentados en la reunión. La tensión se mantiene en los puntos de bloqueo de Panduro y Caracollo, donde el tránsito hacia La Paz y Cochabamba continúa interrumpido.
La Paz, prácticamente aislada del resto del país, enfrenta un panorama complejo con terminales paralizadas y pasajeros varados. El paro indefinido del transporte federado de Oruro ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las conexiones terrestres en Bolivia y la urgencia de soluciones estructurales al problema del suministro de combustibles.
Mientras las autoridades buscan alternativas, los usuarios del transporte interdepartamental continúan enfrentando retrasos, cancelaciones y largas esperas. El conflicto amenaza con prolongarse si no se alcanzan acuerdos inmediatos, dejando en incertidumbre a miles de viajeros y afectando la economía regional.

