Marzo 29, 2026

EL PAPA LEÓN XIV: “DIOS NO JUSTIFICA LA GUERRA”

Papa León XIV inauguró su primera Semana Santa desde su elección el pasado 8 de mayo. Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro

Durante la homilía del Domingo de Ramos, el Papa León XIV lanzó un enérgico llamado a la humanidad para detener la violencia y las guerras que azotan al mundo. El pontífice subrayó que Dios nunca puede ser utilizado como argumento para justificar enfrentamientos entre pueblos, y exhortó a los fieles a convertirse en constructores de paz y reconciliación.

El Papa presentó a Jesús como el “Rey de la paz”, en contraste con toda forma de guerra y división. “Él que permanece firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia. Él que se ofrece como una caricia para la humanidad, mientras otros empuñan espadas y palos”, expresó, destacando la actitud pacífica de Cristo frente a un ambiente hostil.

El pontífice lanzó un mensaje contundente contra la violencia y la guerra, exhortando: “¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!”. Sus palabras resonaron como un llamado universal a la reconciliación y la fraternidad.

León XIV recordó que la violencia solo engendra más violencia, y que los conflictos armados perpetúan el sufrimiento de los pueblos. Insistió en que la verdadera fuerza del cristiano se encuentra en la mansedumbre y la capacidad de tender puentes de reconciliación, no en la imposición por la fuerza.

En su mensaje, León XIV citó al obispo italiano Tonino Bello para encomendar la paz a María, deseando que “los destellos de las guerras se reduzcan a luces crepusculares” y que las lágrimas de las víctimas se sequen bajo el sol de la esperanza. Con esta referencia, el papa reforzó su visión de un mundo reconciliado en el abrazo del Padre.

Finalmente, el pontífice invitó a los líderes y comunidades del mundo a trabajar unidos por la paz, dejando de lado intereses egoístas y divisiones. “La humanidad necesita gestos de fraternidad, no de enfrentamiento”, afirmó, reiterando que la misión de la Iglesia es ser testimonio vivo de esperanza y reconciliación en medio de la violencia.