En la celebración del Domingo de Pascua, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz, monseñor Estanislao Dowlaszewicz, recordó que la resurrección de Cristo representa “la victoria definitiva del amor y la vida” y constituye un signo de esperanza confiable para los creyentes.
Durante su homilía, destacó que este acontecimiento marca el inicio de una nueva vida para el mundo católico e invitó a los fieles a escuchar el mensaje de Dios en la vida cotidiana, subrayando que la resurrección no es un hecho lejano, sino una realidad que comienza en cada persona desde el bautismo.
El prelado señaló que la gracia recibida en ese sacramento “no es un evento del pasado, sino una realidad que dura y exige renovación todos los días”. Asimismo, indicó que la resurrección fortalece a las personas en los momentos más difíciles, ya que abre el camino a la vida eterna.
Finalmente, exhortó a los fieles a vivir este tiempo pascual con fe renovada y esperanza, recordando que “Cristo vive, Cristo ha resucitado”, y que la tumba vacía es un mensaje actual de que existe un amor más fuerte que el pecado y la muerte.

