La crisis del transporte pesado en Bolivia se agudiza tras más de tres semanas de bloqueos en distintas carreteras del país. Según la dirigencia del sector, más de 5.000 camiones permanecen inmovilizados, generando pérdidas económicas que oscilan entre los 3 y 4 millones de dólares diarios.
“Nosotros a la fecha tenemos alrededor de 5.000 a 6.000 conductores que están varados en diferentes puntos de bloqueos”, declaró el dirigente Juan Quispe, quien lamentó la falta de condiciones básicas para los choferes.
La situación humanitaria también preocupa. “Muchos no tienen acceso a alimentación ni a una buena higiene, motivo por el cual con la Cámara de Transporte les estamos haciendo llegar ayuda humanitaria a nuestros compañeros que están en Leque Palca (carretera Oruro - Cochabamba)”, explicó Quispe.
El dirigente cuestionó la falta de acciones contundentes por parte del Gobierno. “Es preocupante y el Gobierno a la fecha no sienta con todo el peso de la ley, porque es necesario e importante que ellos ejecuten orden de desbloqueo”, afirmó.
En el plano económico, el impacto es devastador. “Ya son más de 20 días que estamos perjudicados. El erario nacional deja de recibir ese impuesto del 16% que nosotros pagamos por nuestro trabajo”, señaló Quispe, subrayando que las pérdidas afectan no solo al sector privado, sino también a las arcas estatales.
La dirigencia anunció que en las próximas horas se intensificará el envío de ayuda humanitaria a los choferes varados, mientras la incertidumbre persiste sobre cuándo se levantará la medida de presión que mantiene paralizado al transporte pesado en Bolivia.
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